Antes leía con facilidad, pero últimamente cualquier novela de más de trescientas páginas se me convierte en una tarea pendiente. Busco libros breves, con ritmo propio y que no sean la puerta de entrada a una saga interminable.
Me sirven tanto la narrativa contemporánea como los clásicos accesibles. No necesito que sean «ligeros», solo que no exijan dos meses de fidelidad.