Con las herramientas generativas ya no hace falta reutilizar una grabación exacta para que una cara o una voz parezcan las de una persona conocida. En contenido adulto el daño potencial me parece especialmente alto.
¿Basta con etiquetar que una imagen es artificial? ¿Qué debería poder decidir un intérprete sobre el entrenamiento, la imitación y los usos posteriores de su imagen?