la duda que quiero precisar está relacionada con retratos consentidos.
me apetece sacar fotos y seguir disfrutando del paseo. ¿Cómo decidís cuándo guardar la cámara y cuándo parar a mirar?
lo había dejado de lado y me apetece retomarlo con una versión sencilla, sin recuperar todas las costumbres de golpe. ¿Cómo plantearíais una prueba sin convertirla en un compromiso largo?